1/08/2012

La Distancia al Centro del Poder


Introducción

El concepto y el algoritmo de la "' Distancia al Centro del Poder"" es fundamental para comprender la evolucion de la crisis actual en sus dimensiones Etico-politica,Clasica, Sistemica ,de Confianza y Legitimidad. Que tanto y con que mecanismos, los Estados son capturados por los 1318 bancos y grupos financieros que,segun la investigación del Swiss Federal Institute of Tehnology, representan el 20% de los ingresos globales y tienen estrechos vinculos,en promedio,con 20 compañias y solo 147 de ellas capturan 40% de las ganancias globales (El Espectador 22 noviembre de 2011).De que manera Wall Street influye sobre el Gobierno ,el Congreso y los Reguladores en USA,segun los trabajos de Stiglitz y de mucchos investigadores. De que manera,con que regularidaes y algoritmos logró crearse la Tunis Connection,descubierta en una valiosa encuesta sobrelas redes franco-tunesinas ligadas al gobierno dictatorial de Ben Ali,brillantemente descrita en el libro de Bredoux y Magnaudeix 2011,comentado por Mediapart, con que configuración se estructuró la concentracion autoritaria de la pobreza y del poder en Egypto, Libia Siria que desencadenó ""la Primavera Arabe"'?

O,cual es la Distancia al Poder delos lobbys legales e ilegales en los paises de America Latina que conducen a altos indices de pobreza, miseria y concentracion de la riqueza,el ingreso, el poder y los riesgos?
Cual es la situación de la mujer en el mundo, particularmente en los paises islamicos y que se espera en el futuro?

He revisado los trabajos de Hofstede (1991) y he realiado una analogia, paralelismo o metáfora con el de William Alonso (Location and land Use 1970) para reflexionar sobre el tema. La distancia al poder es fundamental para dilucidar la existencia de la sociedad cooptada (N), no cooptada (NC), IC (Ilegal Criminal) y de los mesocontratos y opciones.


La distancia al poder resulta del fitness cultural de un país, de su software mental (Hofstede 1991). La cultura no es una combinación de las propiedades de un “ciudadano promedio” ni de una “personalidad modal”. Es el conjunto de reacciones de los ciudadanos con su propia programación mental (software).

La distancia al poder se puede analizar desde el ángulo de la cultura y de la conducta de las organizaciones, o desde el ángulo de la captura y amenaza del Estado por parte de C, NC, IC.

En el caso de Amárica Latina (A.L.) la distancia al poder se materializa en la imagen del Caudillo –el Centro– que es española e hispanoamericana, tal vez de origen árabe donde no se ha instituido una legitimidad suprapersonal (Paz 1998, 330).

La imagen de la autoridad mexicana, por ejemplo, se inspiró del patriarca y del macho, el Señor Presidente y el Caudillo. El Caudillo es heroico, épico es el hombre que está más allá de la Ley, que crea la Ley. El Presidente es el hombre de la Ley: su poder es institucional. En A. L. el caudillismo ha sido y es el verdadero enigma del sistema de Gobierno latinoamericano. El caudillismo, concebido como el remedio histórico contra la inestabilidad, es el gran productor de inestabilidad en el continente. La inestabilidad es consecuencia de la ilegitimidad. Después de cerca de dos siglos de Independencia de la Monarquía Española nuestros pueblos no han encontrado todavía una forma de legitimidad (Paz 1998, 331).

En Colombia el capitalismo político fue diferente. Aunque existió el caudillismo, la democracia formal –tras largas hegemonías conservadoras y liberales– se aclimató con el Frente Nacional. En este modelo cooptado el Estado es débil –el Sistema de Justicia y el Congreso– frente a los grupos de poder pero la institución presidencial es fuerte pues actúa como el árbitro dispensador de privilegios –Lleras Camargo, Lleras Restrepo, Pastrana Borrero, López Michelsen–, el “maestro de ceremonias” –Turbay Ayala, Betancur– o el “guía turístico” –Pastrana Arango–, “reformador ilustrado autoritario” –Gaviria, Uribe–, según el talante moral de cada Gobierno. Tras la intensificación del conflicto armado a mediados de los 80’s –guerrilla, narcotraficantes y paramilitares– y el fracaso de los procesos de paz de los Gobiernos, con la Administración Uribe se instauró una “democracia autoritaria” –que va más allá de la Ley y que crea la Ley– cuya prioridad es la seguridad democrática (Revéiz 1989, 1997, 2007). Como en el conjunto de America Latina (A. L.) no se ha creado una legitimidad estable, pues la sociedad está fracturada en C, NC, IC.

Las ideas expuestas a continuación han sido recogidas en la publicacion del libro El Estado Lego y la Fractura Social,

1. La Distancia Cultural y de la Conducta de las Organizaciones.

La metodología que creó Hofstede en los 80’s para estudiar el software mental de la cultura de las organizaciones, es útil para analizar a Colombia (1). Incluye la distancia al poder y la desigualdad social, el individualismo versus el colectivismo, el grado de machismo en la Sociedad y la elusión de la incertidumbre (2).

a. La Distancia al Poder y la Desigualdad en la Sociedad.

Mide diferentes ángulos de la desigualdad en la Sociedad, “más igual que otros”. Es una de las dimensiones –olvidada hoy por el neoliberalismo– clave para fundamentar el consenso social. El índice de distancia al poder (IDP) incorpora las diferencias sobre las Normas generales, la familia, la escuela y el sitio del trabajo. Pesa la diferencia –en países y culturas– entre pares de padre-hijo, profesor-estudiante, jefe-subordinado, autoridad-ciudadano (Hofstede 1991).

La distancia al poder se puede definir hasta qué punto los miembros menos poderosos de las instituciones y las organizaciones de un país esperan y aceptan que el poder esté desigualmente distribuido (Hofstede 1991). En el campo político y de las ideas, una débil distancia al poder significa que el uso de la violencia en las políticas domésticas es raro y que los gobiernos son pluralistas y basados en los resultados de las mayorías. Una amplia distancia al poder lleva a que los conflictos políticos domésticos frecuentemente conducen a la violencia, y que los gobiernos son autocráticos u oligárquicos basados en la cooptación (Hofstede 1991).

Una débil distancia al poder significa –entre otras– que las personas piensen que las desigualdades deben ser reducidas mientras que una amplia distancia al poder significa que las personas piensan que las desigualdades son esperadas y deseadas. Una débil distancia al poder significa que los padres tratan a los hijos como iguales en tanto que una gran distancia al poder hace que los padres les enseñen a los hijos obediencia. Una débil distancia al poder hace que la jerarquía en las organizaciones signifique desigualdad de los roles, establecida por conveniencia. Una gran distancia al poder significa que la jerarquía en las organizaciones refleja la desigualdad existencial entre los de arriba y los de abajo. En una débil distancia al poder la descentralización es consensual y en una amplia distancia al poder la centralización es popular.

En una débil distancia al poder los privilegios y los símbolos de estatus son desaprobados. En una amplia distancia al poder los privilegios y los símbolos de los dirigentes son esperados y populares (Hofstede 1991).

El resultado del PDI para 50 países y 3 regiones varió entre 104 –mayor distancia al poder: Malasia, Guatemala, Panamá, Filipinas, México, Venezuela, Países Árabes, Ecuador, Indonesia– y 11 –menor distancia al poder: Finlandia, Noruega, Suecia, República de Irlanda, Nueva Zelanda, Israel y Austria–. Colombia ocupó el puesto 17 de gran distancia al poder con 67 puntos cercano al Salvador, Turquía, Bélgica, Perú y Tailandia.

b. El Individualismo versus el Colectivismo.

Las sociedades individualistas no sólo practican el individualismo, lo consideran superior a otras formas de software mental. Esta conducta mental es válida en la etapa neoliberal, ya que puede existir economía globalizada con conductas diferentes de los individuos, dependiendo de los grupos o de las subsociedades. En los mismos colectivos coexiste la mentalidad tradicional con la moderna y la contemporánea.

La nueva dimensión del individualismo –según Hofstede– tiene que ver con las sociedades en las cuales los lazos entre los individuos se han perdido: cada uno se ocupa de sí mismo, primero de él mismo o de ella misma y de su familia inmediata. El colectivismo –su opuesto– tiene que ver con las sociedades en las cuales las personas desde su nacimiento hacia delante se integran en un fuerte y coherente grupo, el cual en el transcurso de su vida continúa a protegerlo en contraprestación de una lealtad incuestionable (Hofstede 1991). En el caso de Colombia se entiende a que hay no sólo poder del Estado sobre el individuo sino de la subsociedades, C, NC, IC, aunque la economía esté globalizada.

Esta conducta cultural se midió en 1980 con el índice de individualismo (IDV) para 50 países y 3 regiones. EUA sacó el primer puesto de individualismo con un puntaje de 91 –Suecia y Francia 71, España 51 (20° puesto)– y Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador y Guatemala ocuparon los puestos 49, 50, 51 52 y 53 con IDV entre 13 y 6. Este bajo índice de individualismo sustenta nuestra visión de que C, NC, IC fortalecen el clientelismo y que la familia ampliada persiste pese a la globalización (Hofstede 1991).

c. Diferencias entre la Masculinidad y la Feminidad en la Sociedad.

Se midió para 50 países y 3 regiones el índice de masculinidad de la Sociedad-MAS. A diferencia del índice de individualismo, la masculinidad no se relacionó con el grado de desarrollo económico ya que se encontraron países ricos y pobres masculinos y femeninos.

Colombia –con rango 11/12– tuvo un puntaje de 64 en este índice –el más alto fue Japón con 95 y los más bajos fueron Suecia y Noruega con índices de 8 y 5–, en este caso EUA tuvo un índice de 62 cercano al de Colombia.

Estudios más recientes muestran que Colombia avanzó en el índice de potenciación del género IPG172 –ranking 31– frente a EUA –ranking 8– mientras permanece retrasado en el IDH –Colombia ranking 57 y EUA 3– y el índice de desarrollo relativo al género IDG –Colombia 51 y EUA 3– (PNUD 1999) (3).

d. Eludir la Incertidumbre.

Eludir la incertidumbre es el mayor o menor grado en que los miembros de una cultura sienten la amenaza por la incertidumbre o por las situaciones desconocidas (Hofstede 1991, 113). Esta visión fue superada por la revolución neoliberal que llevó a que el Estado Benefactor cediera el paso al Estado Regulador de Riesgos (Revéiz 2007).

Eludir la incertidumbre no debe ser confundido con la aversión al riesgo. Incertidumbre es al riesgo lo que la ansiedad es al temor. Temor y riesgo están orientados sobre algo específico: un objeto en el caso del temor, un evento en el caso del riesgo. El riesgo se expresa a menudo como un porcentaje de probabilidad que un evento particular pueda pasar (Revéiz 2007). La ansiedad y la incertidumbre tienen ambos sentimientos difusos.

La ansiedad no tiene objeto. La incertidumbre no tiene una probabilidad vinculada a ella. Tan pronto como una incertidumbre se expresa como riesgo, cesa de ser fuente de ansiedad. Más que reducir el riesgo, esquivar la incertidumbre se dirige a reducir la ambigüedad (Hofstede 1991).

En el índice de eludir la incertidumbre entre 50 países y 3 regiones, Colombia tuvo un UAI –Uncertainty Avoidance Index-de 80 y EUA de 46, siendo el más alto Grecia con 112 y el más bajo Singapur con 8 (Hofstede 1991).

La incertidumbre se refirió a las Normas generales, a la familia, a la escuela y al sitio de trabajo. Vale la pena destacar que la baja elusión de la incertidumbre está caracterizada entre otras cosas por “la incertidumbre es una característica de la vida y cada día está aceptada como llega” y “no debería haber más reglas que las que son estrictamente necesarias”. La alta elusión de la incertidumbre se caracteriza por “la incertidumbre inherente a la vida se toma como amenaza continua que debe ser combatida” y “existe necesidad emocional de reglas, aún si éstas nunca funcionan”. Por eso las críticas al TLC.

La conclusión muestra que Colombia tenía en 1980 alta distancia al poder (17 sobre 53), alto grado de control del grupo sobre los individuos, alto índice de masculinidad –machismo– (11 sobre 53) y una cultura en la cual existe un sentimiento de amenaza por la incertidumbre y las situaciones desconocidas que provienen del terrorismo y la seguridad.

2. La Distancia al Poder como la Captura del Aparato del Estado.

a. La Teoría y el Modelo de Ocupación del Espacio del Poder.

La fractura social C, NC, IC tiene como rasgo fundamental la competencia por la centralidad, o sea por estar más cerca del Presidente –Caudillo– para obtener las rentas y los privilegios.

La lógica de la centralidad del poder funciona como los modelos de competencia y el equilibrio de los hogares por el uso de la tierra en las ciudades, la centralidad (Alonso 1970) (4).

Las subsociedades C, NC, IC y sus redes compiten por estar más cerca del poder presidencial –dado el sistema institucional colombiano–. Al igual que preexisten preferencias de la localización de los hogares con relación al centro de las ciudades, existen preferencias de la localización de los grupos y las redes de C, NC, IC con relación al centro de poder.

Estas preferencias están determinadas por la distancia al poder del país: una amplia distancia al poder lleva a que los conflictos políticos domésticos frecuentemente conducen a la violencia, y a que los gobiernos sean autocráticos u oligárquicos basados en la cooptación. La curva de precios del poder a una distancia del centro –como la curva de precios de la tierra en las ciudades con un sólo centro– tiene forma similar a la campana de Gauss (Granelle 1970) (5). Si el poder es muy concentrado el precio del poder cerca del centro será muy alto y la curva tendrá un perfil elevado. Si la distancia al poder disminuye –el uso de la violencia en las políticas domésticas es raro y los gobiernos son pluralistas– se produce la disminución del precio del poder cerca del centro y se eleva en la periferia, o sea en los “strapontins” del teatro social, en nuestro caso para el tercer sector.

Una reversión en el sistema de apertura –que fomente la cooptación– producirá un efecto de congestión en la ocupación del espacio del poder desplazando la curva de precios hacia arriba y ampliando nuevamente el perímetro del Estado como ocurre con los perímetros urbanos (Granelle 1970).

El modelo funciona así:

y = pz + P(t)q + k(t)

La ecuación de presupuesto de una red o grupo GGE, narcotráfico, guerrilla, contrabando, gremios, políticos, tercer sector…es la siguiente:

y: ingreso.

pz: precio compuesto de bienes y servicios incluido el ahorro.

z: cantidad del grupo de bienes.

P(t): precio del poder a la distancia t del Presidente “maestro de ceremonias”. Equivale en el Modelo de Alonso a la cantidad de tierra a la distancia t del centro de la ciudad.

q: cantidad de poder. Equivale a la cantidad de unidad de espacio.

k(t): costos de transacción para tener acceso directo al Presidente. Incluye costos de pagos a los jueces, de ocultación de los expedientes, pago de intermediarios políticos. Equivale en el Modelo de Alonso a los costos de transporte –commuting costs– a la distancia t.

t: distancia al núcleo de poder. Equivale en el modelo a la distancia al centro de la ciudad.

Grafico 1. Distancia al centro del poder

Se obtiene un espacio de oportunidades –locus of opportunities– o una superficie de indiferencia S(z, q, t) en donde Alonso estudia los perfiles en tres dimensiones con relación a las coordenadas z, q y t (Alonso 1970, capítulo 2). Muestra entonces –con la superficie de indiferencia conocida– que si se conoce el precio del alquiler P0 que un hogar i acepta pagar en t 0 –en nuestro caso el precio que un grupo o red acepta pagar por poseer un espacio de poder cerca al centro– se puede establecer para el hogar –la red o el grupo– una curva de demanda que determina el precio P que se acepta pagar a cualquier distancia del centro. Así, las curvas de demanda de diferentes hogares –redes o grupos en nuestro caso– permiten su localización y por ello mismo los precios que pagarán los grupos y las redes en cualquier punto de la superficie del poder.

En la periferia de la ciudad –del espacio de poder en nuestro caso– el precio de la tierra ocupado por los hogares –en nuestro caso el precio de poseer un espacio de poder por parte de un grupo o red– es igual al precio del terreno agrícola –en nuestro caso el tercer sector, el de menor poder– porque la agricultura representa el único uso posible que se le da a la tierra y el tercer sector la actividad de NC que no tiene ningún grado de captura sobre el Estado y que muestra la menor rentabilidad económica.

Cuando una red o grupo escoge una localización hace un arbitraje entre el espacio de poder que él ocupa, los gastos para tener acceso directo al poder deseado con sus respectivos costos de transacción y los otros gastos de la canasta de bienes y servicios, incluida la inversión.

Ahora se presenta “el juego de ocupación del espacio del poder”. Espacio que tiene dueños u operadores –landlords en las ciudades– que ofrecen una cantidad de espacio decisorio localizado a una distancia del centro a un precio dado. Ese espacio de poder incluye espacio de decisión –mesocontratos y opciones– que son cada vez más rebuscados a medida que se aproxima al centro. Entre esos espacios decisorios los más cercanos al centro son la capacidad de agilizar la extradición –el Presidente puede aplazarla por un acto administrativo–, la capacidad de frenar una Reforma Agraria o de no dejar reparar las víctimas del desplazamiento, los privilegios de las conseciones bancarias o de los servicios públicos a 1/3 del precio de la bolsa, el freno a las investigaciones judiciales, las exenciones tributarias y los subsidios directos…

La escala de gradación de estos espacios es la misma de la línea de exclusión, captura, corrupción y criminalidad antes y después de la globalización. Los delincuentes que amenazan el Estado y pagan por su captura están en la base inferior de los cuadros –las redes de IC– y tratan de lavar los delitos de la parte derecha.

Las redes y grupos que menos capturan el Estado –o que tienen pequeños privilegios como el imperativo constitucional y el salario mínimo– están en la parte superior del cuadro y en la periferia del poder. El precio de oferta y la capacidad ofrecida por los operadores o dueños del espacio político –los landlords en la ciudad– deben equilibrarse con la demanda de las redes y grupos de poder –GGE, gremios y sindicatos, tercer sector, políticos, narcotraficantes, guerrilleros, contrabandistas, delincuentes de cuello blanco…– Resulta una configuración que ocupa el espacio político a partir del centro. Los GGE y los gremios, los delincuentes de cuello blanco se encuentran cerca del centro y después en la periferia ocupan espacio los sindicatos, el tercer sector, los campesinos que venden productos no transables, en general NC1 (6).

El juego de ocupación del espacio del poder se ilustra con la localización de 7 jugadores. Existe una ilimitada oferta de espacio político, económico y de negocios representada por mesocontratos y opciones. Esta oferta tiene 4 localizaciones de distancia al centro t1, t2, t3, t4, en donde t4 es la más lejana. Estas cuatro parcelas de poder –o de terreno en la ciudad– son poseídas por 4 operadores del Estado L1, L2, L3, L4 (7) –landlord en la ciudad–.

Cada uno de estos operadores busca maximizar el precio de su parcela de poder –de tierra en el caso urbano–. Subastan su parcela de poder –su tierra– entre grupos de poder que desean ocuparlas –GGE, gremios y sindicatos, tercer sector, políticos, narcotraficantes, guerrilleros, contrabandistas, delincuentes de cuello blanco–. En este modelo simplificado –y en el escenario institucional más pesimista– sólo 4 jugadores logran ocupar el espacio: GGE, narcotraficantes, guerrilleros, contrabandistas y delincuentes de cuello blanco. En la ocupación prevalecerá la rentabilidad del sector. Los sectores más rentables GGE (f) se localizarán más cerca del centro en t1, los gremios (i) en t2, los funcionarios públicos (b) en t3 y los grupos no cooptados (nc) en t 4. Se logra así una situación de equilibrio, cuando la economía es legal. El modelo se modifica cuando se deteriora la Tasa de Cambio Moral λ e IC ocupa un lugar hegemónico en el poder como aconteció en el Gobierno Samper. En ese Gobierno los GGE (f) –que financiaron la primera vuelta de la campaña– fueron desplazados por IC –el cartel de Cali– que financió 6 millones de dólares de la segunda vuelta presidencial. En las campañas de 1990-1994 quedó una “cripta” en la Fiscalía de 42.000 cheques girados por IC a los políticos con una inversión aproximada de 233 mil millones de pesos –291 millones de dólares– y los políticos condenados dentro del proceso 8.000 sumaron cerca de 500 mil votos equivalentes al 8% de la votación del Senado en 1994 (López, Claudia 2006).

El modelo se vuelve inestable por la selección adversa y el riesgo moral. La selección adversa resulta de la imperfección de la información. Los agentes con más riesgos, tenderán a asegurarse más. El operador del Estado no conoce toda la información sobre el agente comprador, en este caso el narcotraficante o sus intermediarios. Por ello hay la posibilidad de que cubra su riesgo, o que se descubra. En el primer caso el grupo narcotraficante, por encontrarse a la misma distancia del poder que un grupo financiero deberá pagar una prima k> 1. Igualmente aplica el riesgo moral. Los agentes que ya están asegurados reducen los incentivos para evitar o prevenir un suceso arriesgado. Ha ocurrido en el actual proceso electoral de Colombia con dos grupos favorables (7) al Presidente Uribe. Colombia Viva tiene 10 congresistas, 27 alcaldes y 44 concejales. Apertura Liberal tiene 5 congresistas, 24 alcaldes y 444 concejales. Ambos tienen un potencial electoral de 2 millones de votos equivalente al 20% de la última votación del Senado. Estos dos grupos se sentían tan fuertes apoyando la reelección del Presidente que no tomaron las medidas para purgar de sus listas candidatos vinculados con el narcotráfico y los paramilitares. Estaban tan asegurados que bajaron sus incentivos para prevenir los riesgos de la sanción social y electoral (López, Claudia 2006).

Referencia

1. Este estudio clásico partió del análisis de valores con base en una encuesta de la multinacional IBM, que le sirvió para comparar valores-cultura-país-indicadores.

2. Para Octavio Paz la figura del padre –el centro– se bifurca en la dualidad de patriarca y de macho. El patriarca protege, es bueno, poderoso y sabio. El macho es el hombre terrible, el padre que se ha ido y que ha abandonado su mujer y los hijos. Paz (1998, 331).

3. Incluye indicadores como los escaños ocupados por mujeres en Parlamentos, las mujeres en puestos ejecutivos y administrativos, las mujeres en puestos profesionales y técnicos y el PIB real per cápita de las mujeres en términos de PPA en dólares PNUD (1999).

4. Haremos una analogía entre el modelo de equilibrio de los hogares por el uso de la tierra en la ciudad con el equilibrio de las sociedades, redes y grupos C, NC, IC por el uso del poder centralizado.

5. Las curvas de indiferencia representativas de la conducta de cada hogar –red o grupo en nuestro caso– se asimilan a rectas de pendiente p que es el precio atribuido por cada hogar –grupo o red en el caso del poder– a una unidad de su tiempo en el curso de sus desplazamientos más frecuentes. Para C y NC la parte del presupuesto que puede ser dedicada a una economía de tiempo no siempre puede crecer y llega el momento en donde el precio de la unidad marginal de tiempo decrece Granelle (1970, 70). Para IC no se aplica esta teoría porque tiene un exceso de recursos –el windfall del narcotráfico– que le permite satisfacer sus necesidades sin restricción de recursos.

6. En las ciudades las tierras urbanas cerca del centro único están ocupadas por las sedes de los bancos y las compañías de seguros, las grandes multinacionales… y en la periferia de la ciudad los campesinos productores de bienes agrícolas para el consumo de la ciudad

7. Se puede asimilar a las empresas electorales que capturan parcelas de Estado, los senadores que controlan institutos, los paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes que controlan territorios o instituciones locales.



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